lunes, 5 de mayo de 2008

I'm alive

Iba ayer en el coche escuchando una canción de Electric Light Orchesta del año de la pana, cuando se me ocurrió esta entrada. La canción es I’m alive (para más información de la película Xanadú, que recuerdo especialmente por las emociones incontenidas de mi hermana cuando la vio. Bueno por eso, y porque Olivia Newton John me encantaba por aquel entonces). Circula por email, no lo niego, una versión similar a lo que voy a poner, pero ¿Qué queréis que os diga? Esta es personal e intransferible.

Todos los que seáis niños de los setenta hacia atrás, entenderéis el milagro que supone seguir con los pies sobre este planeta y no estar tumbado sobre él:

Cuando tenía poco más de seis años, ya me dejaron tomar un poco de vino peleón ¡y de la bota! en el caserío en el que pasaba parte del verano. No me atraganté, ni me volví alcohólico por ello. Tampoco se resintió mi condición física por ingerir alcohol en tan tierna edad.

A los trece o catorce años empecé a tomar cerveza de vez en cuando los viernes al salir de judo. Increíblemente no me llevó al otro barrio una cirrosis galopante.

Fumar, no he fumado más de una o dos caladas en mi vida, nunca me atrajo el vicio. Básicamente porque me tiré toda la infancia primero y mi matrimonio después, siendo fumador pasivo. Mi padre alternaba los Ducados con los puros. Entrar en el cuarto de estar de mi casa, era como llegar al Londres de Dickens del humo que había. Tengo que agradecerle a mi padre, eso si, el que nunca me haya llamado la atención el fumar. La peste del puro después de comer, me quitó las ganas de acercarme al tabaco de por vida. Luego me hice novio y marido de mi mujer, y entré en la familia de “Bienvenido al hogar del fumador”, donde la excepción es mi esposa, que solo fuma en actos sociales. Una reunión familiar con mis suegros y el resto de la familia, es un aumento seguro del valor de la acción de Tabacalera. Pese a ello, y aunque soy asmático por otros motivos, nunca tengo accesos de tos ni me falta el aire al estar al lado de fumadores. Y si mis pulmones estan negros será, seguramente, más por el humo de los coches en los atascos que por los cigarrillos pasivos que me he tomado en estos casi cuarenta años.

Porque el vicio de fumar no lo he tenido, pero el vicio de los Tigretones, Donuts y/o palmeras de chocolate, Gitanitos, Phoskitos, Panteras rosas y chocolate con leche Nestlé extrafino amen de cualquier tipo de pastel o dulce, no me los ha quitado nadie, sin que haya tenido nunca las arterias atrofiadas por el colesterol.

Para que os hagáis una idea, cuando rondaba los 11 años de edad y un donuts venia a costar 20-25 pts, mi madre fue un día al panadero del barrio a comprar el pan. A la hora de pagar, éste le comentó si podía pagarle lo que yo le debía. La cara de sorpresa de mi madre fue un poema cuando el otro le dijo que la cuenta ascendía a 1000 ptas. Pagó, pero le dejó claro que a partir de entonces ella no se hacia cargo de “nuestro negocios”. Desde entonces tuve que entrar en el fascinante mundo del hurto y saqueo a la cartera paterna, para costear el acceso al chocolate jaajaajaa. Con todo lo anterior, entenderéis que si fuese un niño de hoy en día ya estaría controlado y polimedicado para eliminar cualquier rastro de obesidad infantil del mi organismo, así como en régimen de visita regular al psiquiatra para controlar mi adicción y mi cleptomania. Es cierto que sigo teniendo bastantes kilos de mas (no es para enorgullecerse y no lo hago) como ya he comentado en alguna ocasión, pero no destrozo las basculas al subirme a ellas, y, por supuesto, no vivo en un ambiente marginal al otro lado de la ley atracando a desvalidas viejecitar.

Otras actividades peligrosas de mi infancia, todas ellas sin protección de ningún tipo ni soporte vital alguno, y de las vuestras seguramente, han sido el ir en bici sin casco, el lanzarme calle abajo montado, o intentado montar para ser más exacto, en monopatín, el jugar con juguetes cuyas piezas (algunas de tamaño inverosímil) se desmontaban sin ningún tipo de problema, el pelarme con mis compañeros de cole, trepar por accesos inaccesibles, etc. ....... ¡¡¡Ah!!! Que no se me olvide. En el colegio, me llevé alguna bofetada o capón cuando me lo merecí. Mi personalidad no se ha resentido por eso

Lo dicho, Si os veis reflejados en algo anterior, entenderéis que sea un milagro que siga/is vivo/s. No lo dudéis. Somos una raza a extinguir.

Aunque ya he puesto un tema musical, no me resisto a poner otros dos de la ELO. Son añejos, como el primero, pero merecen la pena: Twilight y Hold on thight

PD: la imagen de los pastelitos es del blog de Paco y Jose

9 comentarios:

Belén dijo...

Es muy peligroso si señor, comer ese tipo de pastelitos... pero son tan buenos!

Firmado, una tipa que bebe fuma y toma café :(

Besicos

Pasion_intima dijo...

jajajjajajajaja tu ironia me gusta mucho, es cierto que todos hemos echo ese tipo de cosas, recuerdo que cuando me enseñe a montar en bici no fue con las tipicas ruedecitas de quita y pon de ahora, si no por cabezoneria, todos mis amigos se iban a la playa en bici y yo no sabia, jajajaj cai mas veces de las que mis rodillas podian soportar pero el agua de la playa lo arreglo jajajaja y asi fue sin cascos ni historias, pura tozudez, muy bueno tu post, un besito con cariño

tequila dijo...

Ataque de recresión total!!
deberias avisar antes de poner esas imagenes tan delicosas, jeje ( tb estaban los bucaneros, que ricos)
he recordado las burradas que hice de peque( que entonces no lo eran pero ahora...)
un gustazo leerte
besos

María dijo...

Gracias por darte a conocer a través de tu blog.

En primer lugar decirte que cuando yo era joven y oía la canción titulada "Xanadú" mis piernas no dejaban de bailarla en las discotecas jajaja, me trae muchos recuerdos, e, incluso, la tuve puesta en vídeo durante mucho tiempo en mi blog.

Y en segundo lugar, yo no he sido como tú en cuanto al tabaco, yo empecé a fumar, creo a los 16 años, edad cuando se quiere hacer mayor y no se sabe cómo empezar, y dejé el tabaco hace cuatro años, ahora comprendo las locuras que se pueden hacer de juventud, que no se piensa ni se razona jaja.

Y por último decirte que mi debilidad está también en la bollería como donuts, pasteles, los dulces son mi perdición, pero de todas formas, si nos vamos a privar de todo en esta vida ¿qué nos va a quedar para poder disfrutar?

Un beso.

María dijo...

Quiero hacer una aclaración cuando utilizo la palabra "como" en la frase donde digo "...está también en la bollería como donuts, pasteles ..." no me estoy refiriendo al verbo comer jajaja, sino que me estoy refiriendo a la numeración de los ejemplos.

Luna Carmesi dijo...

Que bonita es la vida cuando se convierte en deporte de riesgo...

:-P

Glupssssssss

;-)

Sylvie dijo...

Qué bueno Boti, totalmente de acuerdo...madreeeeeeeee...si yo pienso todas las cosas que he hecho, me santiguo y todo de ver que aún estoy aquí (y siendo atea!!!).
Qué risa me dió la deuda de los donuts!!!!!!...1000pts ná menos!!!

besitos.

NORMA dijo...

Yo me bajaba a la bodega que tenía abajo de casa y me pillaba un bony y también le decía:"Antonio, ya te lo pagará mi madre", a eso tenía que sumarle pipas, kikos y las humildes chuches de antaño.
A mi me gustaban los bonys pero siempre tuve curiosidad por el sospechoso color rosa de los pastelillos de la pantera rosa. A saber qué llevarían ya que antes no había tanto control, milagrosamente, sobrevivimos.
Gracias por despertarme tantos recuerdos.
Un beso

boticcario dijo...

Como comentario general... ¡A todos nos gustaba lo mismo! Jaajaa
¿Sabéis lo más raro de todo? Que en contra de lo que quería, ya que se lo adictivos que son los bollitos, hace poco les compré a mis hijas un "pantera rosa" para merendar, pensando que les encantaría. Terminé comiéndomelos yo, porque no les gusto nada de nada. De hecho la mayor me hizo un comentario parecido al de Norma "¿Papá, por qué tiene este color rosa?". No supe que responder :D